El rastro portugués y holandés se ve plasmado en su arquitectura. Todavía sigue conservando el estilo colonial, pintoresco y colorido. Se pueden observar sus pintorescas iglesias barrocas, que caracteriza el estilo colonial de villa.
Es una ciudad llena de artistas, de hecho casi toda la población se dedica a alguna rama del arte.
En Olinda celebran el carnaval de manera tradicional, pero no como estamos acostumbrados a ver en Rio. Muñecos gigantes se pasean por la ciudad, se escucha bandas de frevo y maracatu (danzas folclóricas típicas) y baila al ritmo. Es algo muy tradicional, y como en todo Brasil, la fiesta más esperada del año.
Olinda cumple 25 años como patrimonio de la Humanidad.
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